Sábado, 01 Nov

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La identidad del creyente


Miramos, buscamos y observamos en los tiempos en que estamos y expresamos la alegría de una nación en el siglo XXI y una sola identidad en ese momento, el fútbol. ¿Hasta cuándo? sería la pregunta del millón: la alegría, las lágrimas, la pasión de fútbol mueve multitudes; alrededor de un balón, un dios que no quiere perder protagonismo.

Y muchos que se dicen creyentes en Cristo dirigen sus miradas hacia ese maremágnum de sistema, hacia esa mentalidad, que ya la Biblia lo conjuga en un nombre, Babilonia = confusión. Volvamos a la Palabra para que ella sea el árbitro, que nos marque el camino.

"En cualquier caso, cada uno debe vivir conforme a la condición que el Señor le asignó y a la cual Dios lo ha llamado. Esta es la norma que establezco en todas las iglesias." 1 Corintios 7:17 (NVI).

Si debemos seguir por criterio estas instrucciones que Pablo da a los corintios, ¿cuál se supone que sería nuestra condición? ¿la que verdaderamente tenemos o aquella a la cual desearíamos llegar? Ejemplo: tú eres el ujier de tu iglesia, haces tu tarea de manera excelente con la mayor dedicación y una total entrega a cada acto, pero en tu intimidad sueñas con ser un día el pastor de esa congregación. La pregunta entonces es: ¿Cuál es la condición que Dios te ha asignado para ese sitio, la que posees en estos momentos o la que deseas en un futuro próximo?

Parecería simple la respuesta: "aquella a la cual Dios te ha llamado, claro". Pero yo he visto (y supongo que tú y todos los que leen esto también), demasiados "Dios me dijo", o "Dios me mostró", o "Dios me habló", que luego no eran tales, sino simples ideas humanas y personales de cada uno. ¿Entonces?, Integridad, más oración, más discernimiento y más honestidad, da como resultado lo mejor.

Obediencia nos da la verdadera identidad y carácter que el creyente necesita para estos tiempos en que el acusador nos quiere sumergir en Babilonia que, aparentemente ofrece mucho; Dios nos está ofreciendo una verdadera identidad en Él.

"¡Oh profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!
Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor? ¿o quién llegó a ser su consejero? ¿o quien le ha dado a él primero para que se le tenga que recompensar? Porque de él y por él y para él son todas las cosas. A Él sea la gloria por siempre. Amén" Romanos 11:33-36 (LBLA).

Pablo concluye con un himno de alabanza a los designios de Dios. Nadie se adelanta a sus planes y operaciones, nadie puede por lo mismo entrever sus designios. Pero esos designios de Dios se han manifestado ahora, de tal modo que el hombre que se somete a Su dirección entiende cada vez mejor que "todas las cosas", la historia entera de la humanidad es "de Él, por Él y para Él". En la medida en que el mundo reconoce la soberanía de Dios, alcanza su salvación definitiva.

"E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió." 1 Crónicas 4:10.

Por: Jairo Vásquez T.
13 de Julio de 2010
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